Cuanto
menos tiempo se dedique a la fase operativa, a las tareas repetitivas y
mecánicas, más tiempo nos queda para la fase creativa, para la innovación, para
la mejora, para la fase humana en definitiva. Es por esto que se hace
fundamental conocer lo mejor posible las herramientas que se pueden utilizar,
conocer sus posibilidades y el alcance de las mismas para, llegado el momento
de implementar una solución para un problema que se nos plantee, poder
resolverlo de forma rápida, eligiendo la herramienta adecuada para sacarle el
máximo partido, sin tener que volver atrás a hacer grandes rectificaciones
posteriormente.
Hay
que evitar anotar la misma información en diferentes lugares. El objetivo es
anotar el dato una sola vez, con lo que evitamos errores tipográficos, errores
por emplear una versión de los datos que no esté actualizada y, por supuesto,
evitamos pérdidas de tiempo; luego, de esos datos generaremos todos los
resúmenes que sean necesario
Hay
que documentarse, estudiar y practicar. No basta con tener un buen ordenador
con muchos programas instalados, hay que saber manejarlos y eso sólo se
consigue invirtiendo tiempo en estudiar y poner en práctica lo aprendido para
resolver problemas, y si son problemas reales mejor que ejemplos ficticios
Muchas veces estamos
acostumbrados a trabajar de una determinada manera y somos muy reticentes a
introducir cambios, aunque nos aseguren que van a resultarnos de utilidad.
Antes de contestar “No, es que yo siempre he trabajado así” dale una
oportunidad a las nuevas ideas y analiza las ventajas e inconvenientes que
conllevan (en ahorro de tiempo, en reducción de errores, en esfuerzo, en
complicación) comparándolas con tu forma actual de trabajar. Si no te aportan
nada, sigue como hasta ahora, pero no dudes en incorporarlas a tu trabajo, en
hacerlas tuyas, si suponen una mejora.